Las mujeres infieles

Además de dejar de ser un patrimonio masculino, las experiencias extramatrimoniales pueden cambiar la pareja. Esther Perel, autora de “Inteligencia Erótica”, nos ayuda a ver el nuevo modelo y las posibilidades que abre para mejorar la vida emocional. La infidelidad femenina salió del placard. Esto no significa que no hui* biera mujeres infieles hasta ahora, sino que actualmente es una posibilidad abierta, que incluye menos riesgos y que hasta puede llegar a ser una situación que cambie a la pareja estable para solidificarla o para separarla. Esther Perel es una psicotera-peuta belga que acaba de pasar por Buenos Aires para presentar su último libro, “Inteligencia Erótica”. Durante 20 años escuchó en su consultorio a infinidad de parejas quejosas de sus vidas monótonas desprovistas de erotismo. De aquísulibroy de él, la observación de esta nueva manera de ser de las mujeres con respecto a la fidelidad: “No ser fiel fue siempre un privilegio masculino al que trataban de explicar con argumentos biológicos. Después, buscaron explicaciones evolutivas para probarlo. Mientras tanto, la mujer logró más independencia, con la contraconcepción comenzó a ser menos peligroso tener sexo y dejó de tener miedo a perderlo todo si la atrapaban porque se hizo más sólida económicamente”.
Nueva óptica
La fidelidad no es más que uno de los muchos puntos del contrato de una pareja. Sólo que hasta no hace mucho, no figuraba en la lista de las mujeres ni en la de los hombres, salvo para ellos y de eso no se hablabla. Como define Perel, “la infidelidad es la violación de un acuerdo. El problema es que la mayoría de las parejas heterosexuales-a diferencia de las homosexuales- no tiene ninguno. Vienen con sus posiciones normativas de lo que tiene que ser la monogamia y, así, ni siquiera se plantea la negociación”. Según la psicoterapeuta belga Esther Perel, lejos de destruirla, una infidelidad puede equilibrar a una pareja estable. Si la infidelidad no se acuerda dentro del contrato inicial, cuando ocurre, hay que empezar por definirla, luego aceptarla o no y finalmente, perdonar y seguir o romper la unión.
Por empezar, la fidelidad aparece sólo ligada a lo sexual, mientras que para los sentimientos se reserva la lealtad. Si de esto no se habla, sólo se supone. Pero, si se acuerda, aparecen las diferencias. “Hay muchas motivaciones
que llevan a tener experiencias fuera de la pareja, varias de las cuales a veces no tienen nada que ver con algo que falta en la relación estable y no son un síntoma. A veces, una infidelidad puede equilibrar a la pareja porque permite evaluar y decidir quedarse con lo que se eligió previamente y mejor. He conocido familias que se mantienen porque uno conoció alguien o algo afuera que necesitaba. Con esto se cae uno de los grandes mitos: el de que cada infidelidad desrejas que son fieles, pero se
truye a la pareja”, sostiene la traicionan y hay otras que se
doctora Perel. Cuestión de estilo
Mientras los hombres llevan siglos de cultura en mantener relaciones paralelas de cualquier manera, en secreto o a voces, con y sin acuerdo, las mujeres recién están empezando a encontrar su estilo de infidelidad recién estrenada. Según la doctora Perel, “con un affaire, el hombre buscí afirmar su masculinidad y le vantarsu autoestima. Una mu jer busca autonomía, un lugar que pueda sertotalmente para ella, donde no es madre, no se encarga de nadie, no es responsable y no tiene que cuidarse”.
Por eso, la especialista encuentra muchas más puntas de partida que el deseo para que a una mujer casada llegue a intimar con un hombre al que acaba de conocer:
• La desvalorización: la mujer puede sentirse invisible para el esposo, pero también puede perderse ella misma entre las obligaciones de esposa y madre. En esos casos, tener otra relación es llegar a un lugar donde puede amarse y no olvidarse.
• El abandono sexual: hay parejas que son fieles, pero se traicionan y hay otras que se traicionan sexualmente y se tratan muy bien. “La cosa no es blanca o negra y no implica sólo el maltrato al otro, sino también con uno mismo porque uno se maltrata si deja que lo maltraten”.
• La rutina: otro camino para ser infiel es ir en busca de intensidad, por sentirse restringido dentro de un matrimonio, por no tener ningún poder o respeto en casa.
A favor y en contra
Que ahora la pareja le abra la posibilidad de la existencia a la infidelidad no implica que todas nosotras, todos los hombres y todas las parejas acepten esta situación, sean infiles y se lo confiesen al otro. Se trata simplemente de tomar lo que más le conviene a cada persona y cada relación. Para empezar, salvo casos patológicos, de venganzas o celos, las personas no se proponen ser infieles ni es un objetivo de la vida individual o de relación. Tampoco nadie quiere traicionar, sólo que, como define la terapeuta, “la traición es parte de la infidelidad porque deriva del arreglo……Frente al hecho consumado, lo que vendrá después es la decisión del sinceramiento. Confesar la infidelidad dentro de la pareja es una decisión personal, pero la doctora Pereí no es partidaria de la sinceridad. Sin embargo, su experiencia en el consultorio hay sido muy distinta: “Diría que hay infidelidades que terminan una pareja porque ya se estaba muriendo y otras que la vigorizan como muy pocas otras situaciones podrían hacerlo. Al saberlo, tienen una cantidad de emociones contradictorias simultáneas, pero se sienten vivos como pareja, como si hubieran tomado un tónico. Yo trabajo conmuchísimas parejas con infidelidades que, después, tienen una nueva relación. Me gusta muchísimo elevar la traición sexual como la más importante y la peor de todas”.













