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Cicatrices

De entre los factores que influyen en hacer más o menos ostensible una cicatriz, son el relieve y la coloración los más importantes. Los diferentes tipos de cicatrices patológicas que podemos encontrar, teniendo en cuenta el relieve y la coloración, son:
1) Cicatriz hundida: generalmente atrófica, blanquecina, producida por dehiscencia de plano subcutáneo. Es necesario su extirpación y reparación por planos.
2) Cicatriz hipertrófica: elevada por encima del plano cutáneo, rojiza, con prurito, dolor y quemazón, tiene tendencia a la regresión espontánea, a no ser que exista una irritación o infección concomitante. El tratamiento adecuado para este tipo de cicatrices son los masajes suaves, aplicando crema a base de corticoides y repitiendo dicha operación tres veces al día, ya que favorece y acelera la tendencia a la regresión espontánea.
3) Cicatriz queloidea: hiperplásica, de consistencia dura leñosa y coloración rosácea, origina distorsión de los tejidos contiguos y subyacentes. Los síntomas de picor y prurito son muy marcados. El tratamiento, siempre incierto, se basa en inyecciones intralesionales de corticoides, asociada a la aplicación local de estos preparados. Las inyecciones intracicatriciales se pueden repetir cada semana, hasta un máximo de tres, e incluso realizar un nuevo ciclo pasado un lapso de tiempo prudente, no menor de seis meses. También se pueden tratar los queloides con radioterapia, acompañada o no de cirugía.

admin | Belleza,Cicatrices,Cirugías,Consejos,Salud | Domingo, 08 marzo 2009
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