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Cocinar sin sal

Un huevo contiene unos 122 miligramos de sal y al cocinarlo le añadimos más cantidad. El resultado es que consumimos el doble de los seis miligramos de sal diarios que recomienda la OMS.
La sal aporta minerales imprescindibles para el organismo como el sodio, el potasio, el calcio, el fósforo, el hierro o el yodo. Contribuye a la prevención de enfermedades como el bocio, mejora la digestión, mantiene el nivel de líquidos en el cuerpo, etc. Pero todos estos beneficios se convierten en perjuicios cuando se consume más cantidad de sal de la necesaria, que, según la Organización Mundial de la Salud (oms) es de unos 6 miligramos diarios, aunque esta cifra varía de un individuo a otro.
La sal está formada en un 40% por sodio y una elevada cantidad de sodio en el organismo provoca retención de líquidos. Esta retención obliga a que el corazón, el hígado y los ríñones tengan que trabajar más para tratar de eliminarlos. El resultado de este proceso, con el tiempo, pueden ser problemas como hipertensión, trastornos cardiovasculares o enfermedades hepáticas y renales. Por ello es tan importante controlar la cantidad de sal que se consume diariamente.
Abusar de la sal no conlleva problemas de salud inmediatos, sino que va minando el organismo poco a poco hasta desembocar en un trastorno más serio. Aunque al principio es difícil comer sin o con poca sal como requieren las dietas pobres en sodio, con el tiempo, el paladar se acostumbra a los nuevos sabores, menos salados, y los guisos dejan de parecemos sosos y poco apetecibles. Es sólo cuestión de mentalizarse, poner un poco de voluntad y utilizar algunos de los trucos de cocina que os contamos a continuación.

admin | cocina,Cocinar sano | Lunes, 23 agosto 2010
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