
Cucarachas y hasta ratones conviven con nosotros. Si bien algunos de ellos tan sólo son molestos, otros son transmisores de enfermedades. Sepa cómo defender su hogar de las plagas sin poner en peligro su salud y la de su familia.
Aunque no siempre lo notemos en todos los hogares suele haber una compañía indeseada: la de diversos tipos de insectos y, en muchos casos, de roedores.
Los insectos pueden ser muy diversos y varían según la región geográfica y el clima. Algunos (como las moscas y mosquitos, al igual que las hormigas y las pulgas) se mueven ocasionalmente por el hogar, que es parte de su medio ambiente. Otros (cucarachas, chinches y polillas) se crían preferentemente en el interior de las casas y de los edificios.
Todos los insectos y roedores son molestos; muchos de ellos dañinos y. destructivos (si no pensemos en aquella prenda que hemos perdido gracias a las polillas) y, además, algunos como los mosquitos transmiten enfermedades que en ciertos casos pueden ser muy graves, como actualmente ocurre con el Dengue Hemorrágico.
Para combatir las plagas que son nocivas para el hombre, sus animales y plantas útiles, es necesario conocer al “enemigo” que silenciosamente come, duerme y se mueve como amo y señor de nuestra casa.
Roedores hogareños
Comencemos con los roedores hogareños que más que recordamos al simpático Jerry o al ratón Mickey, nos provoca tanto pánico que sólo atinamos a pegar alaridos mientras trepamos a una silla.
El verdadero problema de convivir con ellos no es el asco o rechazo que pueden llegar a causar: las ratas, las lauchas y los ratones; y otros tipos locales que generalmente se crían en el exterior de los edificios, entre los matorrales y en la tierra; sino el hecho de
que son grandes devoradores de alimentos que el hombre almacena y, además, son portadores y transmisores de peligrosas enfermedades.
La rata común es un animal que normalmente vive en el suelo, excavando madrigueras o aprovechando la red de alcantarillado, de donde emerge a los edificios en busca de alimentos y de hábitats más confortables. No desprecian ningún tipo de alimento, aunque poseen una marcada preferencia por los cereales y material de alto contenido proteico, de aquí la famosa predilección por el queso.
Estos roedores poseen un altísimo poder reproductivo, y si las condiciones (abundancia de alimentos, refugios seguros, humedad, etc.) son propicias prosperan con peligrosa rapidez, produciendo incalculables daños materiales y un alto riesgo epidemiológico por las posibilidades de transmisión de enfermedades graves como infecciones intestinales y las fiebres hemorrágicas. Por su parte, los ratones habitan el intenor de las viviendas y locales, donde construyen sus nidos y madrigueras o aprovechan los huecos de las paredes, cartonaje de los productos almacenados, etc. También ellos son omnívoros (comen cualquier cosa), por lo que sus fuentes de alimentos son inagotables, y su necesidad de agua es casi nula, extrayéndola de los alimentos sólidos, de los que comen pequeñas cantidades pero en sucesivas tomas y en lugares diferentes, de ahí que una pequeña infestación puede producir grandes daños por destrozos y contaminación de los alimentos almacenados con orines y heces.
Su alto poder de reproducción los hace más temibles que las ratas. Las pérdidas económicas que puedan ocasionar y la posibilidad de ser portadores de infecciones, hace imprescindible su control para evitar tener unos inquilinos tan dañinos como numerosos.
La desratización es la técnica de saneamiento que se aplica para el control de las poblaciones de roedores, ratas y ratones. La lucha contra los roedores debe ser llevada a cabo por profesionales, ya que requiere un plan meditado que estudie previamente la ecología (es decir, el habitat humano y el de los roedores) y que combine dos técnicas:
en primer lugar la de impedir el acceso de los roedores a la zona de objeto de control, y en segundo lugar la de destruirlos si ya están instalados. Las empresas suelen desratizar de forma activa mediante el uso de químicos, aquí es importante recordar que se debe esperar al menos 4 o 5 días para juzgar los resultados (es el tiempo que tardan los roedores en morir).
Por otra parte, la desratización pasiva consiste en dificultar el anidamiento y en establecer un bloqueo alimenticio ya que los roedores no pueden permanecer en ayunas más de 48 horas. Aquí es cuando el dueño de la casa puede impedir que los ratones se trepen haciendo una banda con pintura dura y lisa de aproximadamente unos 20 centímetros de ancho y a un metro del suelo. Otras soluciones son las de tapar rendijas y agujeros con cemento y con cristales, además de cubrir con mallas de metal las ventanas inferiores para así limitar el acceso de los roedores a las instalaciones. Es imprescindible evitar dejar restos de comida y de agua.
Insectos caminadores
Dejemos de lado a los roedores para abocarnos ahora a otra compañía no deseada como la de cucarachas y hormigas, ambos insectos caminadores.
Existen varias especies de cucarachas: la americana se caracteriza por su gran tamaño (entre 2 y 4 cm) y por poseer alas más largas que el cuerpo, lo que le permite volar, aunque prefiere correr. Se encuentra, por lo general, en lugares cálidos y con un alto nivel de humedad, ya que no pueden tolerar el frío o la sequedad.
Otra es la cucaracha negra u oriental de color café oscuro brillante, la cual mide entre 20 y 24 mm. Esta se encuentra por lo general, en sitios con un alto grado de humedad siendo sus lugares preferidos los sótanos de los edificios, desde donde suben a los lugares altos por las tuberías y conductos.
En cambio la cucaracha alemana -mide entre 10 y 17 mm, y su color es casi amarillento- suele encontrarse en las cocinas, lavanderías y lugares donde se fabrican productos alimenticios y con una alta temperatura. Es además una especie que tiende a permanecer en grupos y en los lugares anteriormente elegidos por la madre por lo que es de muy difícil control.
Es imprescindible para evitar una plaga de cucarachas, cualquiera sea su especie, mantener limpio el ambiente en general, procurando desinfectar las bisagras de las puertas y de las alacenas, las cañerías y los tanques de agua. También se debe evitar dejar restos de comida, además de procurar sacar afuera la basura constantemente. Se puede intentar combatirlas con insecticidas específicos aunque posiblemente el insecto logre luego de varias aplicaciones hacerse resistente al químico. Por lo tanto siempre la mejor solución es contratar a un fumigador que manipule los químicos bajo el más estricto control técnico: las consecuencias de un mal uso pueden superar los males que se intentan prevenir.
Veamos ahora otro insecto caminador: las hormigas. Existen en el mundo más de 10.000 especies con hábitos completamente diferentes. La mayoría tiene aspectos beneficiosos como por ejemplo la hormiga de la madera, que se alimenta de insectos. Pero otras especies pueden clasificarse como plagas, pues se alimentan de semillas y plantas e invaden las viviendas.
La pequeña hormiga negra o de jardín es la que con mayor frecuencia se ve en las terrazas y en el hogar. Viven en el suelo, generalmente bajo las rocas o losas, y a menudo pueden penetrar debajo de la misma casa, especialmente si ésta ha sido edificada directamente sobre la tierra.
Se filtra en el interior de la casa a través de las brechas que se presentan inevitablemente en el cemento, aunque también puede introducirse en la madera sometida a la humedad y en la que actuaron diferentes hongos.
Una vez que las hormigas de jardín penetran en el hogar son especialmente atraídas por las substancias dulces como mermeladas, pedacitos de pasta o pastel. Tan pronto como una hormiga ha encontrado una golosina, aparecerá todo un reguero de ellas.
También es común hallar a estos insectos en los hogares con calefacción debido a que las hormigas prefieren una temperatura de 27 a 30 grados.
En la mayoría de los casos una plaga de hormigas ocasiona pocos perjuicios o ninguno, pero pueden ser bastante molestas. Para combatirlas debe buscarse el hormiguero que por lo general se halla en lugares oscuros y protegidos, generalmente cercanos a una fuente de calor. Allí debe de colocarse el insecticida sin olvidar proteger a las plantas. Consejo: nada de migas, ni de dulces: como se sabe son su debilidad.