Nuevo tratamiento para incontinencia
Si Botox se hizo famoso por su uso contra las arrugas y poco después comenzaron a encontrársele otras aplicaciones como la corrección del exceso de transpiración. Ahora, esta toxina también se convirtió en una solución para la incontinencia urinaria. Este problema afecta al 30% de las mujeres mayores de 65 años y tiene un gran impacto sobre la calidad de vida.
Esta toxina ha demostrado ser efectiva para el tratamiento de dos de las tres formas más frecuentes de incontinencia urinaria: la de urgencia y la vejiga hiperactiva neurogénica. La primera es aquella en la que la vejiga se contrae involuntariamente tanto en hombres como en mujeres y no se consigue retener el orín. La segunda se presenta en pacientes con afecciones neurológicas o lesiones medulares
El tratamiento consiste en la inyección de Botox en la vejiga, por vía endoscópica, más precisamente en el músculo detrusor y al provocar la relajación de los músculos, se evita que se contraiga cuando el paciente no lo indica.








