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Un romántico puede esconder a un lobo violento

Un romántico puede esconder a un lobo violento

No siempre los “protectores”, esos que se ocupan de cumplir con sus mínimos deseos, que la acompaña sin chistar a mirar vidrieras que participa aunque se muera de aburrimiento de las reuniones con sus amigos o que la llama varias veces en el día por teléfono, son rasgos de un amor sano, sino por el contrario, muestras de una mentalidad enferma. Es más, científicos alemanes concluyeron que estos datos pueden configurar el retrato de una personalidad violenta.
Así también tras una serie de encuestas realizadas en parejas de marido y mujer o en grupos de novios rastrearon un rasgo común entre los violentos: el de la vigilancia directa sobre la mujer. Así se definió a los hombres que “caen de improviso” en la casa de su novia o en su propia casa o que no quieren que sus propios amigos conozcan a su pareja. Otro gesto que también se debe tener en cuenta es que los futuros vi pueden decirle a su novia o esposa que si ella los abandona se moriría que se produce lisa y llanamente un manipuleo sobre los sentimientos . Muchas mujeres, por otra parte, no encuentran buenas respuestas cuan cen maltrato de estos ejemplares de buen marido siempre enamorado nadie cree en sus conductas violentas y su manipuleo y hasta llegan a i nar a la mujer quejosa señalándole que “otras quisieran estar en tu lugar cree que tantas demostraciones de “amor intenso” escondan violencia nos hasta se equivocan cuando el violento promete cambiar.

| Conductas | Jueves, 01 Mayo 2008
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Reaccione frente a la humillación

Reaccione frente a la humillación

Frente a una humillación, es necesario dar respuestas para que el otro entienda que ha sobrepasado los límites.
Adopte una actitud severa.
Cambie radicalmente su comportamiento. Modifique el tono de voz y hable más lentamente y con mayor energía. Su autoridad será decisiva para mantener al otro a raya. Use las palabras sirven para interrumpir y evidenciar su disgusto. Diga en un tono severo: “Usted me ha ofendido”, “Este comentario me ha ofendido”.
No se deje enredar en una discusión, en caso de que lo hayan ofendido, ni reaccione de manera hipersen-sible.
Exija una disculpa, para aumentar la tensión en el otro.
Póngalo en una situación incómoda.
Conteste lo que conteste el otro, insista en su exigencia. “Me ha ofendido, espero una disculpa”. Hágaselo difícil.

admin | Conductas | Sábado, 05 Abril 2008
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