Un romántico puede esconder a un lobo violento
No siempre los “protectores”, esos que se ocupan de cumplir con sus mínimos deseos, que la acompaña sin chistar a mirar vidrieras que participa aunque se muera de aburrimiento de las reuniones con sus amigos o que la llama varias veces en el día por teléfono, son rasgos de un amor sano, sino por el contrario, muestras de una mentalidad enferma. Es más, científicos alemanes concluyeron que estos datos pueden configurar el retrato de una personalidad violenta.
Así también tras una serie de encuestas realizadas en parejas de marido y mujer o en grupos de novios rastrearon un rasgo común entre los violentos: el de la vigilancia directa sobre la mujer. Así se definió a los hombres que “caen de improviso” en la casa de su novia o en su propia casa o que no quieren que sus propios amigos conozcan a su pareja. Otro gesto que también se debe tener en cuenta es que los futuros vi pueden decirle a su novia o esposa que si ella los abandona se moriría que se produce lisa y llanamente un manipuleo sobre los sentimientos . Muchas mujeres, por otra parte, no encuentran buenas respuestas cuan cen maltrato de estos ejemplares de buen marido siempre enamorado nadie cree en sus conductas violentas y su manipuleo y hasta llegan a i nar a la mujer quejosa señalándole que “otras quisieran estar en tu lugar cree que tantas demostraciones de “amor intenso” escondan violencia nos hasta se equivocan cuando el violento promete cambiar.






