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Que hacer frente a la infidelidad

Que hacer frente a la infidelidad:

En este artículo, la licenciada Mansour analiza de una manera franca y clara qué le pasa a una mujer frente a un marido infiel y cómo sobrellevar ese difícil momento.
La infidelidad en el matrimonio es una situación común, más de lo que se puede creer. Sin embargo, siempre puede resultar una experiencia útil si se sabe ver los errores que pudieron llevar a la pareja a permitir ese ingreso de un tercero. Para Intentar analizar el tema es bueno Imaginarnos dos protagonistas de una historia, como si fuera una novela. En este caso hablaremos de una familia normal formada por Susana, Carlos y sus hijos. Un día cualquiera, Susana se entera que su marido la está engañando con otra mujer. ¿Qué podemos suponer que siente Susana ante esa noticia? Seguramente siente dolor, celos, rabia y confusión, todo junto y sin demasiado orden. Se trata de entender qué puede hacer Susana -o cualquiera de nosotras- para sobrellevar en forma sana esa situación realmente difícil. Para ir paso a paso conviene dividir la experiencia de Susana en dos partes. La primera de ellas puede ser llamada “la enfermedad”, y la segunda “la recuperación”.

Si bien seguramente no le sirven para resolver su problema, es lógico que Susana tenga reacciones negativas. Son sentimientos típicos en un caso de Infidelidad. Susana sentirá:
• Curiosidad. Lo primero que se le ocurrirá es querer saber quién es la “otra mujer”. Sus dudas pueden pasar por saber cómo es, si es más joven o más linda que ella. ¿Por qué Carlos la eligió?, se preguntará. ¿Le ofrece a él una relación mejor que la que ella puede darle? Claramente, Susana quiere saber algo básico: “¿qué tiene ella que no tenga yo?”. Con esa actitud, entendible pero nada sana, Susana está criticándose a sí misma. No hace más que desvalorizarse, al encerrarse en este tipo de pensamientos sobre esa “otra mujer” se tortura mentalmente, y hasta puede llegar a justificar el engaño viéndose fea, en comparación con la mujer que estuvo con su marido.
• En segundo lugar, Susana sentirá rabia. Comienza a manifestarse en la casa con discusiones y peleas. Ella tiene rabia con su marido por haberla engañado, y con las peleas sólo provoca que el marido se vaya alejando más y más. Pide explicaciones, se pregunta “¿en qué fallé?” o “¿todo esto es por culpa mía?”. Susana, sin darse cuenta, va empujando a Carlos hacia los brazos de esa “otra mujer”, justamente lo que menos quisiera, pero sin saberlo lo va logrando.
• Como tercera reacción de la enfermedad, Susana -o cualquier esposa, o la mayoría- se convierte en una suerte de detective que controla lo que antes cree no haber controlado. Esa necesidad de controlar la lleva a buscar pruebas de la infidelidad de Carlos. Comienza a averiguar dónde estuvo su marido, con quién, a vigilar bolsillos y horarios, a llamarlo por teléfono, a hablar con su secretarla, todo en una actitud que la lleva a sentirse cada vez peor. Más humillada ante ella misma y los demás, quienes se dan cuenta de su reacción nueva y distinta.
Es inevitable que todas estas conductas traigan sufrimientos. Son reacciones lógicas pero para nada sanas. Ni sentir rabia y confundir el objeto de pelea, ni controlarlo todo, ni matarse con la curiosidad por saber quién es la otra, puede llevar a un buen final. Pasemos a ver entonces la fase que nos interesa: la recuperación.

LA RECUPERACIÓN:
Lo único que puede cambiar Susana es su propia vida. No puede volver atrás la historia y sanear la infidelidad ya cometida. Se trata de cubrir varios pasos para revertir esa autodestrucción que no la lleva a nada. A Susana -o a cualquiera de nosotras- le convendrá:
• Practicar un egoísmo sano. Sin exageraciones, si antes sólo se preocupaba por ver qué necesitaba Carlos, ahora Susana deberá comenzar a pensar en qué necesita ella misma. Puede trabajar si antes no lo hacía, aprender algo nuevo, conocer nueva gente, intentar un viaje. Todas alternativas pensadas por y para ella.
• No esperar que él cambie para seguir con su propia vida. Ya no se “engancha” en lo que Carlos dice o decide, Susana sigue viviendo y decide por ella sin pelearse ni enojarse con Carlos ni con los chicos. Protege su calma y su futuro.
• Cuida su cuerpo y su aspecto físico. Si cree que tiene algunos kilos de más, los adelgaza o va a hacer gimnasia para sentirse bien y revitallzada. Se alimenta en forma sana, sale a correr, se cuida y se quiere.
• Recupera una mejor relación con los chicos. Si mamá se siente mejor con ella misma, los chicos también lo sienten y están felices por eso. Comienzan a acercarse mutuamente y pueden surgir hermosos momentos compartidos entre madre e hijos.
• Se vuelve mucho más atractiva. Al encontrarse ella mejor consigo misma, actúa también como un imán que va atrayendo a los demás. Acepta sus defectos y aprende a revalorizar sus virtudes. Y los otros lo notan, incluso Carlos, por supuesto.
• No intenta hacerlo todo sola. Susana pierde mucho de su omnipotencia y entiende que no todo puede hacerlo sola, que a veces hay que ayudarse con un profesional para recuperarse de una situación difícil. Lo consulta y emprende un nuevo camino.
En síntesis, la elección es la de quererse y aceptarse. En general, la infidelidad no es más que la punta del iceberg en un matrimonio. Es un síntoma, como la fiebre en un chico, que viene a decir que algo está pasando, y no bueno, entre marido y mujer.
Pero así como las hojas de una planta pueden enfermarse, muchas veces las raíces están sanas y son recuperables. Lo mismo puede pasar con un buen matrimonio. Se trata de reconocer defectos y virtudes, de descubrir por qué el marido fue infiel y, sobre todo, de comunicarse con él desde un lugar sano, no desde la humillación ni el dolor o la rabia. Quizás, después de todo, la relación florezca con un futuro mejor que la historia que ya habían vivido, en este caso, Susana y Carlos.

admin | infieles,pareja | Sábado, 01 junio 2013
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Las mujeres infieles

infieles

Además de dejar de ser un patrimonio masculino, las experiencias extramatrimoniales pueden cambiar la pareja. Esther Perel, autora de “Inteligencia Erótica”, nos ayuda a ver el nuevo modelo y las posibilidades que abre para mejorar la vida emocional. La infidelidad femenina salió del placard. Esto no significa que no hui* biera mujeres infieles hasta ahora, sino que actualmente es una posibilidad abierta, que incluye menos riesgos y que hasta puede llegar a ser una situación que cambie a la pareja estable para solidificarla o para separarla. Esther Perel es una psicotera-peuta belga que acaba de pasar por Buenos Aires para presentar su último libro, “Inteligencia Erótica”. Durante 20 años escuchó en su consultorio a infinidad de parejas quejosas de sus vidas monótonas desprovistas de erotismo. De aquísulibroy de él, la observación de esta nueva manera de ser de las mujeres con respecto a la fidelidad: “No ser fiel fue siempre un privilegio masculino al que trataban de explicar con argumentos biológicos. Después, buscaron explicaciones evolutivas para probarlo. Mientras tanto, la mujer logró más independencia, con la contraconcepción comenzó a ser menos peligroso tener sexo y dejó de tener miedo a perderlo todo si la atrapaban porque se hizo más sólida económicamente”.
Nueva óptica
La fidelidad no es más que uno de los muchos puntos del contrato de una pareja. Sólo que hasta no hace mucho, no figuraba en la lista de las mujeres ni en la de los hombres, salvo para ellos y de eso no se hablabla. Como define Perel, “la infidelidad es la violación de un acuerdo. El problema es que la mayoría de las parejas heterosexuales-a diferencia de las homosexuales- no tiene ninguno. Vienen con sus posiciones normativas de lo que tiene que ser la monogamia y, así, ni siquiera se plantea la negociación”. Según la psicoterapeuta belga Esther Perel, lejos de destruirla, una infidelidad puede equilibrar a una pareja estable. Si la infidelidad no se acuerda dentro del contrato inicial, cuando ocurre, hay que empezar por definirla, luego aceptarla o no y finalmente, perdonar y seguir o romper la unión.
Por empezar, la fidelidad aparece sólo ligada a lo sexual, mientras que para los sentimientos se reserva la lealtad. Si de esto no se habla, sólo se supone. Pero, si se acuerda, aparecen las diferencias. “Hay muchas motivaciones
que llevan a tener experiencias fuera de la pareja, varias de las cuales a veces no tienen nada que ver con algo que falta en la relación estable y no son un síntoma. A veces, una infidelidad puede equilibrar a la pareja porque permite evaluar y decidir quedarse con lo que se eligió previamente y mejor. He conocido familias que se mantienen porque uno conoció alguien o algo afuera que necesitaba. Con esto se cae uno de los grandes mitos: el de que cada infidelidad desrejas que son fieles, pero se
truye a la pareja”, sostiene la traicionan y hay otras que se
doctora Perel. Cuestión de estilo
Mientras los hombres llevan siglos de cultura en mantener relaciones paralelas de cualquier manera, en secreto o a voces, con y sin acuerdo, las mujeres recién están empezando a encontrar su estilo de infidelidad recién estrenada. Según la doctora Perel, “con un affaire, el hombre buscí afirmar su masculinidad y le vantarsu autoestima. Una mu jer busca autonomía, un lugar que pueda sertotalmente para ella, donde no es madre, no se encarga de nadie, no es responsable y no tiene que cuidarse”.
Por eso, la especialista encuentra muchas más puntas de partida que el deseo para que a una mujer casada llegue a intimar con un hombre al que acaba de conocer:
La desvalorización: la mujer puede sentirse invisible para el esposo, pero también puede perderse ella misma entre las obligaciones de esposa y madre. En esos casos, tener otra relación es llegar a un lugar donde puede amarse y no olvidarse.
El abandono sexual: hay parejas que son fieles, pero se traicionan y hay otras que se traicionan sexualmente y se tratan muy bien. “La cosa no es blanca o negra y no implica sólo el maltrato al otro, sino también con uno mismo porque uno se maltrata si deja que lo maltraten”.
La rutina: otro camino para ser infiel es ir en busca de intensidad, por sentirse restringido dentro de un matrimonio, por no tener ningún poder o respeto en casa.
A favor y en contra
Que ahora la pareja le abra la posibilidad de la existencia a la infidelidad no implica que todas nosotras, todos los hombres y todas las parejas acepten esta situación, sean infiles y se lo confiesen al otro. Se trata simplemente de tomar lo que más le conviene a cada persona y cada relación. Para empezar, salvo casos patológicos, de venganzas o celos, las personas no se proponen ser infieles ni es un objetivo de la vida individual o de relación. Tampoco nadie quiere traicionar, sólo que, como define la terapeuta, “la traición es parte de la infidelidad porque deriva del arreglo……Frente al hecho consumado, lo que vendrá después es la decisión del sinceramiento. Confesar la infidelidad dentro de la pareja es una decisión personal, pero la doctora Pereí no es partidaria de la sinceridad. Sin embargo, su experiencia en el consultorio hay sido muy distinta: “Diría que hay infidelidades que terminan una pareja porque ya se estaba muriendo y otras que la vigorizan como muy pocas otras situaciones podrían hacerlo. Al saberlo, tienen una cantidad de emociones contradictorias simultáneas, pero se sienten vivos como pareja, como si hubieran tomado un tónico. Yo trabajo conmuchísimas parejas con infidelidades que, después, tienen una nueva relación. Me gusta muchísimo elevar la traición sexual como la más importante y la peor de todas”.

admin | Consejos,infieles | Lunes, 29 octubre 2007
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