Automasaje en la cabeza

Las reuniones o la atención al público, muchas veces, nos hacen llegar a casa con la cabeza a punto de estallar. El agobio, los nervios y el estrés se alian para producir dolor, que puede combatirse sin acudir tanto a los analgésicos. Un automasaje puede servir no sólo de alivio, sino también para relajar la vista, uno de los sentidos que más ejercitamos a lo largo del día y cuyo cansancio suele producir párpados pesados y sensación de fatiga.
• Lávese las manos con agua fría y manténgalas debajo del chorro durante unos minutos.
• Relaje los brazos a lo largo de su cuerpo y respire hondo, tratando de acompasar la respiración.
• Dirija las palmas de las manos hacia los ojos cerrados, acomodando la base de la mano en las cuencas.
• Presione ligeramente dejando que el frescor de sus manos relajadas invada la zona.
• Puede mantenerse así hasta que nota algún alivio. Si no lo consigue, intente lo siguiente: presione ligeramente realizando pequeños movimientos circulares desde la nariz hasta la zona de las sienes.
• Para finalizar, mantenga las manos sobre los ojos cerrados respirando con suavidad.
Si el dolor de cabeza no cesa, continúe con el siguiente automasaje:
• Siéntese con los músculos de los brazos y del cuello bien relajados.
• Con la yema de los dedos, presione suavemente en la zona de la sien y realice pequeños círculos, como si tratase de tensar la piel.
• Sin dejar de hacer los círculos, mueva las manos hacia atrás, dirigiéndolas hacia la base del cráneo y masajee de la misma forma esta zona durante unos minutos. Haga el recorrido desde las sienes hasta la parte posterior del cráneo, justo por encima de la nuca, sin dejar en ningún momento de hacer la rotación con ambas manos.
• Regrese hasta la frente del mismo modo que antes y vuelva a masajearla.









