El poder del Perdón
¿Hace poco leí un artículo que decía que cuando albergamos rencor, resentimientos o cualquier otro pensamiento negativo en nuestros corazones podemos enfermarnos gravemente ¿Qué hay de cierto en eso?
El tema del perdón ha trascendido ya los linderos de lo religioso y está siendo seriamente estudiado por médicos y psicólogos, debido a su estrecha relación con la salud y el bienestar físico y mental.
Con las actuales investigaciones de las enfermedades psicosomáticas hoy se sabe, que el resentimiento, la rabia y el rencor tienen efectos nocivos en nuestro cuerpo. Si bien estas son reacciones naturales que experimentamos cuando somos ofendidos o heridos, lo que daña nuestro cuerpo y nuestra mente es el continuar albergándolos y alimentándolos por mucho tiempo. Estas emociones negativas, que se hacen permanentes, buscan naturalmente descarga. Entonces producen irritabilidad, mal humor, ansiedad, insomnio o depresión. También pueden descargarse a través de nuestro cuerpo, y así. uniéndose a una predisposición física, producen enfermedades como: artritis, úlceras, migrañas, trastornos cardíacos, contracturas musculares y cáncer, entre otras. Por todo ésto, se concluye que lo saludable es aprender a deshacernos del odio, el resentimiento, el rencor, a través del perdón. Y esto, ¿cómo se consigue? El primer paso es ser conciente de las cosas que nos han herido y que deseamos perdonar.
A veces es necesaria una catarsis, es decir, descargar la rabia llorando, hablando con alguien, haciendo ejercicio o hasta golpeando un cojín. Luego, más aliviados, viene la comprensión. Es el poder entender porqué la persona que nos dañó actuó así, quizá ella fue también dañada, o tal vez repite lo que en su niñez hicieron con ella, o lo que vio hacer a sus padres. Comprender que tal vez es una persona incapaz de amar debido a su crianza, a que no recibió amor y atención de sus padres; o fue abandonada, o por el contrario, demasiado mimada. Es saber ver el porqué de la conducta equivocada del otro, que casi siempre está en su debilidad o en sus propias heridas. Todo ésto hace surgir en nosotros un sentimiento de genuina compasión y a veces hasta lástima, que nos lleva a otorgar nuestro perdón. Perdonar, sin embargo, no implica justificar ni aprobar lo que nos hicieron, ni tampoco actuar como si nada pasara. Tampoco significa callar cuando es necesario hablar y poner orden y límites. Perdonar es sacar de nuestro corazón la pesada carga de odio y resentimiento y poder recordar el hecho sin rabia y dolor. Es el primer paso para que vaya curando la herida emocional y también las consecuencias físicas. Se ha dado casos de curaciones físicas y mentales impresionantes, de enfermedades crónicas cuando la persona ha sido capaz de perdonar a quienes más la habían ofendido. Como ayuda importante recomendamos la oración profunda, pidiendo a Dios el don de perdonar. Tenemos una reciente producción, el cassette « Perdonar es sanar» que nos va orientando y guiando vivencialmente en este proceso. Otras técnicas para estar bien vealas en prevención salud.
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