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Miedos y fobias infantiles

COMO DETECTARLOS:
El miedo no siempre se manifiesta de forma clara. Es más fácil que el pequeño lo exprese en un momento de confidencia familiar, pero estos momentos suelen ser pocos. Así, deberán ser los padres quienes estén alerta para ser capaces de detectar estas señales de miedo no verbales:
• Regresión: el niño se comporta de forma inusual, como si fuera más pequeño.
• Desmotivación o aislamiento.
• Reacciones exageradas, como rubor o palidez, cuando habla con un adulto.
• Pasividad, que se manifiesta como pereza, desánimo o indiferencia ante cualquier situación.
• Impulsividad, agresividad o violencia sin motivo aparente.
QUÉ HACER:
• No le des demasiada importancia. El niño podría pensar que de verdad hay motivos para preocuparse.
• Convéncele de que no hay que avergonzarse por tener miedo a algo y explícale que todos incluso los mayores tienen miedo a algo.
• No le compares con otros niños que no tienen miedo.
• No le protejas en exceso. Eso le hará más inseguro.
• Haz que gane seguridad en sí mismo elogiándolo en aquello que hace bien: vestirse sin ayuda, ayudar en alguna tarea sin que se lo pidan, etc.

admin | Problemas infantiles | Domingo, 22 agosto 2010
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Temores infantiles

TEMORES MAS COMUNES:
Los niños suelen tener miedos que a menudo los adultos no consiguen comprender, porque los consideran exagerados. Sin embargo, hay que pensar que el mundo visto a través de los ojos de un niño puede ser un lugar terrorífico: un universo lleno de elementos incontrolables y ajenos a lo familiar. Es muy común el miedo a la oscuridad, a los animales, a los fantasmas o a los monstruos. Y es normal que, con el paso del tiempo, estos miedos desaparezcan. Según la edad, son más frecuentes unos miedos que otros:
0-36 meses: miedo a los ruidos y objetos que aparecen bruscamente, a los extraños, a separarse de los padres y a la oscuridad.
3-6 años: miedo a separarse de los padres, a los animales, a la oscuridad, a los monstruos, a los fenómenos naturales (tormentas, truenos, etc.) y a la muerte.
7-10 años: miedo a la oscuridad, a los seres sobrenaturales, a hacer el ridículo, a la soledad, a la enfermedad y a la muerte.
11-12 años: miedo a la muerte, a los cambios físicos y al rechazo social.

admin | Problemas infantiles | Sábado, 21 agosto 2010
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Miedos infantiles

Miedos infantiles: ayúdale a superarlos.
El miedo es una reacción natural y útil para el desarrollo de un niño. No obstante, los padres tienen que ayudar a sus hijos a enfrentarse a él si no quieren que se convierta en un problema.
El miedo es tan antiguo como el hombre. Puede considerarse como un mecanismo protector que resulta útil para el crecimiento del niño, ya que consigue activar algunas reacciones que sirven para defenderlo de posibles peligros. Habitualmente los miedos infantiles constituyen una fase pasajera, pero pueden convertirse en un problema sobre todo si los padres tienen miedos similares o si no se hace nada para ayudar al niño a superarlos. En este caso podrían convertirse en una fobia, que se diferencia del miedo porque es de mayor intensidad, frecuencia y duración. Para ayudarle a superarlo, hay que tranquilizar al pequeño, diciéndole que no hay por qué temer, pero si el miedo no remite, se recomienda acudir a un psicólogo.
AL CAER LA NOCHE…
Muchos miedos aumentan durante la noche. Sin luz es fácil imaginar toda clase de monstruos y criaturas extrañas o sobrenaturales que nos acechan. Para demostrar que un miedo no es real los padres suelen, por ejemplo, mirar en el armario o debajo de la cama para señalar que allí no hay ningún monstruo escondido. Pero estas cosas transmiten el mensaje de que existe la posibilidad de que pudieran estar allí, porque si no ¿por qué iban a mirar? De igual manera, dejar una luz encendida transmite también un mensaje erróneo. La luz no sirve necesariamente para tranquilizar al niño, al contrario le puede transmitir la idea de que la oscuridad es peligrosa.
Para remediar los miedos nocturnos, es muy efectivo que el niño adquiera buenos hábitos a la hora de irse a dormir como acostarse y levantarse a la misma hora. Y si se despierta con una pesadilla, lo mejor es no acudir a su cama, ya que existe el riesgo de que se convierta en parte de sus hábitos para dormir. En caso de que debas ir porque el niño está muy afectado, quédate el menor tiempo posible y simplemente arropa a tu hijo y dale las buenas noches de la forma habitual.

admin | Problemas infantiles | Viernes, 20 agosto 2010
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